Cuando encuentras tu sitio en el mundo has de valorar, como yo dije anteriormente, si lo tuyo es lo mejor. En esta caso, aún con ganas de conocer a más y más gente interesante, no creo, ni pienso, ni quiero tratar de sustituir, desplazar o malograr a ninguno de ellos, siendo éstos la combinación ganadora para una vida fructífera y de plenitud.
Mentiría si dijese que no los necesito, como mentiría también si dijese que no me cuesta llegar a su altura.
Poco más podría decir con palabras,desde luego nada que no sepan, y probablemente, todo ,es lo que realmente nos debamos mutuamente.
Finalizaremos pues, este relato, con la compañía de un artista de una categoría donde sólo los grandes pueden codearse.
Me duele la cabeza, en teoría podría ser por cualquier causa, pero opino que es debido al sobresfuerzo al que últimamente le someto. Sin duda pensar, en su sentido racional, es lo que nos diferencia de los animales, pero a veces, cuando el insomnio acecha, preferiría ser una simple, torpe y molesta piedra. La cafeína me mantiene alerta, y alguna otra sustancia hace mi día más ameno. Me gustaría relajarme un rato, disfrutar de la música de Owen y dormir hasta que me despierte sin ganas de seguir tumbado. Añoro mis años de niño en los que dormir era tan fácil como tumbarse en la cama, agotado de un día de juegos e inocentes risas. Añoro también otras tantas cosas, que sin duda y con esfuerzo superaremos en un mejor futuro. Les dejaré hoy un tema clásico, que me ayuda a relajarme y tan archiconocido, que aún sin letra, podría ser coreado de un extremo a otro de la tierra. Además ya es primavera.
Buenas noches.
martes, 14 de abril de 2009
"Más vale pájaro en mano que cientos volando" Máximo exponente del conformismo adaptado al refranero español. Sin duda, si lo que tienes merece la pena, no lo cambies. Pero, ¿y si no es lo mejor lo que yo tengo? El conformismo hace a la gente estanca, frena el desarrollo y se interpone entre nuestra felicidad y nosotros en forma de una rutinaria esperanza de que todo va a cambiar sin que hagamos nada. A veces, por duro que parezca, hay que deshacerse de las viejas ideas y retomar nuestras vidas en pro de un futuro mejor que se adecue más a nuestras inquietudes y sueños. No obstante los incorfonmistas, entre los que me incluyo sin querer hacer de ello una virtud, a veces no sabemos apreciar el presente, y jugamos equivocos movimientos que, no con arrepentimiento pero si con sentimiento de culpa, desearíamos algunas veces no haber ni por asomo pensado. Mi humilde opinión se resume en un dicho más actual que nuestro famoso refrán...
Desde una institución Española en lo que a la información se refiere, la cadena SER en concreto, escribo tras mucho tiempo, para, con más calma que nunca, retomar mis andaduras en este pequeño espacio virtual. No fue la pereza, si no la falta de motivación lo que cerró temporalmente éste, mi Blog. Ahora, con ideas frescas y renovado por una más que mágnifica semana santa en la mejor de las compañías ni tan si quiera soñables, y agradeciendo al señor el lugar que me dió en el mundo, intentaré amenizar, y sobre todo calmar mi sed de inquietud escribiendo todo aquello que no puedo decir en el cara a cara. Hoy seré breve, pero por motivos laborales, pero una actualización con nombre propio nos aguarda en la recámara. Bien por quien me lea, y mejor por quién, como Juan, me lea entre lineas. Sin más dilación, un saludo.
Cuando llega un día en los que piensas de más, el mundo se te echa encima. Acabo de comenzar mis pequeñas vacaciones de final de exámenes, y esperando a las prácticas de mi tan preciado título de técnico de sonido, y ya me tiemblan las manos. Es comenzar a pensar y dar vueltas año tras año al mismo tema. Quizá pierda el tiempo, pero de ilusión, aunque mal, se vive.
Utilizando como inspiración el capítulo de South Park que el otro día veía con mis mas mejores amigos, y títulado como la entrada en la que ahora mismo escribo, recordé una noticia que leí, y más tarde un compañero de sonido me afirmó, en la que se hablaba de un supuesto plagio de Coldplay a Joe Satriani, en la que los de Martin habrían copiado el estribillo de la canción "If I could fly" del afamado guitarrista, y siendo utilizada en la famosa y premiada con un grammy "Viva la vida". Afortunado nombre para semejante tema, valiente fue el que dijera supuesta copia en vez de robo. Sería rídiculo divagar más en este tema, Coldplay debería pagar a este señor, y éste a su vez sentirse alagado porque el mundo, admirando el muy buen tema de estos chicos, admirará eternamente su obra. Juzguen ustedes.
Vaya huevos los del Grammy, perdonen la expresión, y sean buenos.
Primeramente disculparme por este largo espacio de tiempo entre entradas, pero como dirían los filósofos griegos, la enfermedad vino a mi y aunque no incapacitado para la ardua tarea de la información me hallaba, las ideas que rondaban mi cabeza eran confusas y descabelladas, probablemente, debido a la fiebre.
Inconformista y medio recuperado es hora de buscar culpables, y primeramente me tildaré de "idiota" por no terminar nunca de abrigarme como dios, o cualquier madre incluida la mía, manda.
Pero no todo el huevo es cáscara (que palabra más bonita, cáscara), asique hagamos una reflexión y pensemos ¿y si por extraño que parezca, los científicos tienen razón? El cambio climático está, o puede estar, tocando nuestra puerta. No tengo los suficientes años para ser fiable, pero si bastantes para, como referencia y sin ninguna demostración empírica, percibir que cada año el mundo está mas jodidamente loco en lo que metéorologicamente hablando se refiere. No recordaba yo semejante nevada en madrid, y el destino, juguetón e imprevisible, nos premió con una réplica poco después. Nuestro mundo no está preparado para estos repentinos cambios, y podemos considerar que tenemos mucha suerte, ya que un poco de nieve, tres catarros, algún desafortunado accidente de tráfico y miles de euros de pérdidas en mano de obra de los trabajadores atrapados en sus pueblos, no son significantes en una visión a gran escala.
El ser humano, social y olvidadizo, parece no dar cuenta de cada catástrofe, huracán, tifón, y por supuesto, el inefable Tsunami que azotó nuestra tierra dejando a su paso 230.000 muertes e innumerables daños. Tan sólo de pensar en esa cifra habría de atrangantarsenos la merienda, pero el entendimiento humano es así, cercano y familiar, y no puede sentir tan profundamente el mal ajeno a lo que le rodea. Pero hemos de luchar, y me incluyo, en que haya un mundo mejor. Hagamos todo lo que esté en nuestras manos para sobrevivir de la mejor manera y ayudar a nuestro vecino. Es difícil, pero posible.
No se trata de grandes acciones que cambien el mundo, un "buenos días" puede ser un comienzo. Así, los hijos de vuestros hijos, amarán al ser humano, y las diferencias se achicarán hasta el punto de que un presidente negro en EEUU no sea noticia por ser negro.
Les dejo un tema que siempre me gustó, Father and Son, de Cat Stevens.
Una nevada puede no ser sólo nieve, igual alguien quiere decirnos algo...